Entrevista con
un muerto

Entrevista con un muerto

– Comencemos por lo obvio, como para dejar las cosas claras…

¿Estás muerto o vivo?

– Hace mucho que no me hacían esa pregunta. Me parece que a estas alturas de la vida no hay duda alguna que estoy bien muerto, sin embargo aquí estoy, hablando con vos, así que existe la posibilidad de que esté vivo, a menos que vos estés muerto.
– Pues el pulso se me ha subido con la pregunta, esa es buena señal de vida ¿No te parece?
– Bueno, bueno, cabe la posibilidad que estés muerto en vida y no te hayás dado cuenta. – Matarme de risa no resolverá la paradoja. Mejor contame ¿a qué viene tu visita después de tanto tiempo?
– Es una buena pregunta pero sos vos el que me has invitado. Así que la respuesta la tenés vos.
– Supongo.
– Suponés bien.
– Tengo curiosidad, ya que sos experto en el tema
¿Hay vida después de la muerte?
– Pues esa pregunta tiene trampa ya que nos devuelve a la paradoja. Porque esta aparente entrevista, esta pregunta, no tuviera sentido si no esperaras una respuesta de mi parte, es decir que si la premisa es que existo como para responder, de alguna forma debo estar vivo. ¿No crees?

-Pará de enchibolarme, sabés a lo que me refiero.
– Dejame contestarte con un consejo. La muerte como la vida, es un viaje que tendrás que experimentarlo por vos mismo para averiguar de qué se trata.
– Imagino que no me responderás.

– Imaginás bien.
– Ok, ok, otra pregunta ¿Hay algo que te hubiera gustado hacer en vida?
– Despedirme, supongo que hubiera ayudado, un beso, un abrazo, una caricia, una mano en el hombro, hubieran hecho más real un adiós para todos.
– Eso me hace recordar esas madrugadas después de tu muerte, cuando escuchaba a mamá levantarse y dar vueltas por la casa, buscándote, hablando con vos.
– Ella tenía preguntas difíciles de responder, preguntas incluso que no tenían respuesta y que de alguna forma encontró responder. Igual que vos y tus hermanos, ¿te acordás?
– Lo recuerdo, recuerdo lo difícil que fue asimilar tu muerte y también recuerdo que logré despedirme. Recuerdo esa última vez que hablé contigo. Pero de eso hace ya tanto tiempo.
Lo que hace preguntarme de nuevo ¿Qué hacés aquí?

– ¿Recordar qué?
– A mi.
– ¿A vos, porqué?
– Supongo que por miedo.

-¿Miedo de qué?
– De olvidarme, de olvidar una parte de vos, porque olvidar mi vida y mi muerte sería olvidar de dónde venís. A veces cuando vivimos, no recordamos que el presente es más que un mérito propio. Vos no sos vos sin mi, sin tu madre, sin tus hermanos, sin tu familia, sin tu pareja, sin tus amigos, sin todas esas personas que te han amado y odiado, sin esa tierra donde naciste… A veces olvidamos que para seguir adelante, no necesitamos superar nuestro dolor haciéndolo desparecer, debemos transformarlo. Ahora yo te hago una pregunta obvia ¿Estoy vivo o muerto?

¡Pura Kasaka!
Parte 1 - Entrevista con un muerto

- Comencemos por lo obvio, como para dejar las cosas claras…

¿Estás muerto o vivo?

- Hace mucho que no me hacían esa pregunta. Me parece que a estas alturas de la vida no hay duda alguna que estoy bien muerto, sin embargo aquí estoy, hablando con vos, así que existe la posibilidad de que esté vivo, a menos que vos estés muerto.
- Pues el pulso se me ha subido con la pregunta, esa es buena señal de vida ¿No te parece?
- Bueno, bueno, cabe la posibilidad que estés muerto en vida y no te hayás dado cuenta. - Matarme de risa no resolverá la paradoja. Mejor contame ¿a qué viene tu visita después de tanto tiempo?
- Es una buena pregunta pero sos vos el que me has invitado. Así que la respuesta la tenés vos.
- Supongo.
- Suponés bien.
- Tengo curiosidad, ya que sos experto en el tema
¿Hay vida después de la muerte?
- Pues esa pregunta tiene trampa ya que nos devuelve a la paradoja. Porque esta aparente entrevista, esta pregunta, no tuviera sentido si no esperaras una respuesta de mi parte, es decir que si la premisa es que existo como para responder, de alguna forma debo estar vivo. ¿No crees?

Parte 2 - Entrevista con un muerto

-Pará de enchibolarme, sabés a lo que me refiero.
- Dejame contestarte con un consejo. La muerte como la vida, es un viaje que tendrás que experimentarlo por vos mismo para averiguar de qué se trata.
- Imagino que no me responderás.

- Imaginás bien.
- Ok, ok, otra pregunta ¿Hay algo que te hubiera gustado hacer en vida?
- Despedirme, supongo que hubiera ayudado, un beso, un abrazo, una caricia, una mano en el hombro, hubieran hecho más real un adiós para todos.
- Eso me hace recordar esas madrugadas después de tu muerte, cuando escuchaba a mamá levantarse y dar vueltas por la casa, buscándote, hablando con vos.
- Ella tenía preguntas difíciles de responder, preguntas incluso que no tenían respuesta y que de alguna forma encontró responder. Igual que vos y tus hermanos, ¿te acordás?
- Lo recuerdo, recuerdo lo difícil que fue asimilar tu muerte y también recuerdo que logré despedirme. Recuerdo esa última vez que hablé contigo. Pero de eso hace ya tanto tiempo.
Lo que hace preguntarme de nuevo ¿Qué hacés aquí?

Parte 3 - Entrevista con un muerto

- ¿Recordar qué?
- A mi.
- ¿A vos, porqué?
- Supongo que por miedo.

-¿Miedo de qué?
- De olvidarme, de olvidar una parte de vos, porque olvidar mi vida y mi muerte sería olvidar de dónde venís. A veces cuando vivimos, no recordamos que el presente es más que un mérito propio. Vos no sos vos sin mi, sin tu madre, sin tus hermanos, sin tu familia, sin tu pareja, sin tus amigos, sin todas esas personas que te han amado y odiado, sin esa tierra donde naciste… A veces olvidamos que para seguir adelante, no necesitamos superar nuestro dolor haciéndolo desparecer, debemos transformarlo. Ahora yo te hago una pregunta obvia ¿Estoy vivo o muerto?

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Escrito e ilustrado por

Pura kaSaka

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